
Una aguja,
dos agujas,
tres agujas;
un insulto,
una bofetada,
una humillación;
y sé va llenando el acerico
de hirientes y punzantes alfileres
clavados por verdugo sanguinario.
Un disparo,
un hachazo,
una cuchillada;
el acerico reventó
y yace en el suelo
en un charco de sangre
NO A LA VIOLENCIA DE GENERO